
La huella que deja un cómico cuando se va
A veces pensamos que la huella que dejamos en el mundo tiene que ser algo enorme: un edificio, un libro, un premio, un descubrimiento. Algo que lleve nuestro nombre y permanezca para siempre.
Pero quizá la verdadera huella sea mucho más difícil de medir: las personas que se sintieron un poco mejor después de conocerte, las voces que ayudaste a encontrar y los espacios que ayudaste a construir.
Esta semana nos dejó Esculmicias. Para muchos, Esculmi. Para quienes compartimos la profesión, un compañero de la comedia. Para Juli, su hermano. Y para muchas personas de Magma Comedy, parte fundamental de una familia que durante años ha construido comedia en Elche.
Para mí, además, alguien a quien tuve la suerte de conocer también fuera del escenario. Esculmi y Juli estuvieron en mi boda y compartieron con nosotros uno de esos días que se quedan para siempre en la memoria.
La comedia como herramienta
Junto a Julián Martínez y Estefanía Torres, Esculmi formó parte de “La comedia: un enfoque terapéutico”, un proyecto de Magma Comedy que utilizaba las herramientas del monólogo con chicos y chicas con problemas de conducta o en riesgo de exclusión social.
No buscaban formar cómicos. Buscaban utilizar la comedia como una herramienta para ayudarles a expresarse.
A través de la escritura podían poner palabras a experiencias difíciles de contar: discriminación, racismo, machismo, homofobia, abusos y otras situaciones personales.
Y aquí es donde la mirada de Esculmi como psicólogo adquiere una dimensión especial.
Él explicaba que para poder reírse de un problema primero tiene que existir cierta distancia entre la persona y aquello que le ha sucedido. Si el dolor todavía está demasiado cerca, no hay chiste que valga.
La comedia no consiste en decir “ríete de lo que te pasa”.
Consiste en encontrar, cuando estás preparado, una nueva manera de mirar aquello que te pasó.
La actuación no era lo importante.
La persona era el centro.
Y eso dice mucho de quién era Esculmi.
Porque mientras algunos utilizamos la comedia para hablar de nosotros mismos, él también ayudó a que otras personas pudieran hablar de sí mismas.
Dejar espacio para los demás
Creo que ahí está una parte importante de su legado.
Esculmi no solo hizo comedia. También ayudó a crear espacios para que otros pudieran hacerla.
Eso es lo que hizo junto a Juli y a Magma Comedy durante tantos años: construir escenarios, organizar jams, compartir tablas y abrir puertas.
Y quizá esa sea la verdadera medida de una vida:
no cuánto espacio ocupaste tú, sino cuánto espacio ayudaste a crear para los demás.
Por eso, desde Monologamia, Fernando Moraño y yo, Dianela Padrón, queremos hacer este pequeño gesto.
Queremos dejar constancia de que Esculmi estuvo aquí.
Que fue psicólogo y cómico. Que creyó que un monólogo podía servir para algo más que hacer reír. Que ayudó a otras personas a encontrar una voz y que dejó una huella en la comedia que seguirá formando parte de quienes compartieron este camino con él.
Gracias por tantas risas, compañero.
El telón se cierra, pero tu eco se queda en cada camerino, en cada open, en cada jam y en cada risa de un viernes en La Cuna, de cuando nos visitabas en Madrid.
Se queda en Magma Comedy.
Se queda en Juli.
Y se queda en nosotros.
Descansa, Esculmi.
Nosotros seguiremos haciendo ruido.
Y, de alguna manera, seguiremos riéndonos contigo.